No hace falta mirar con lupa.

Comer tu helado favorito en julio. Los recuerdos que te trae un olor o incluso una expresión. Quitarte el sujetador al llegar a casa. El niño que da su paga al señor que pide en el metro. Bailar mientras limpias. Desayunar churros los domingos. Chocolate con menta. Saber exactamente quién estará hoy y siempre. Las arrugas vivas de los abuelos. Tu comida favorita en un día malo. Los pies fríos. El peluche guardado de la infancia. Suspirar. El número 6. Las estrellas. La compatibilidad de caracteres. El olor a tierra mojada.  Las confidencias con papá. Los azotes cariñosos a mamá. El arco iris. La quemadura en la lengua por un café recién hecho. El papel de burbujas. Viajar. La superación de una pérdida. El sabor del agua cuando se tiene sed. El valor para luchar por un sueño. Las zapatillas con borrego. Expresar sentimientos. La vitalidad después de hacer ejercicio. El pelo largo. Sonrojarse con un piropo. La motivación que da obtener buenos resultados. Respirar de otra respiración. La purpurina. El rojo en unas uñas sin morder. Querer a alguien por encima de ti. El autorespeto. El amor a primera vista. La felicidad por escuchar una voz extrañada. Sacar la cabeza por la ventanilla con el coche en marcha. Lamer el plato. El parpadeo de ciertos ojos. La manzanilla en días de resaca. Las sonrisas tras un beso. Cantar en la ducha. Las carcajadas sinceras. Escribir. La canela en el capuccino. El aroma y tacto de unas sábanas limpias. El color verde. Los recibimientos de tu mascota. Castañas asadas en un lluvioso día de noviembre. Las cosquillas. Miradas de complicidad con tu hermana. El olor de casa de la abuela. Marcas de pintalabios en vasos. Ambiente en casa de la tía preferida un 31 de diciembre. El eco. Un buen diagnóstico médico. La pronunciación de tu nombre por parte de un crío que empieza a hablar. La felicidad de una llegada. Los papelillos de colores. El dolor bonito de echar de menos. El encaje. La especialidad de mamá. Las agujetas de haber bailado toda la noche. Una caricia. Las mariposas en la primera cita. La música...
¿Y ahora? ¿Seguís sin creer en la magia?

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